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Poner en valor el monte como freno al fuego

Lourizán, 24 de octubre de 2016
24 Outubro, 2016
Conocemos las líneas de trabajo del Centro de Investigación Forestal de Lourizán para avanzar en la ordenación del monte. El sector incide en las ventajas de la gestión silvícola como vía para reducir el impacto de los incendios

Lourizán, 24 de octubre de 2016.- El final de la campaña de alto riesgo de incendios, que concluyó el 30 de septiembre, ha llegado acompañado de reflexiones sobre la política forestal más idónea para reducir el impacto de los fuegos. Una de las ideas comunes que comparten los expertos en modelos forestales incide en la necesidad de poner en valor el monte como estrategia preventiva. El sector considera que sobre un monte ordenado, con desbroces, podas y control de la densidad del arbolado, el fuego, si lo hubiera, avanzaría con mayor lentitud y sería más fácil de controlar. Hablamos con el director del Centro de Investigación Forestal (CIF) de Lourizán, Enrique Martínez Chamorro, para conocer las líneas de trabajo del Centro que pueden incidir en una mejora de la valorización del monte.

El CIF de Lourizán, en el marco del Plan de Innovación y Mejora Forestal de Galicia, enfoca su labor en lograr una mayor productividad del monte, marcándose los siguientes objetivos principales: mejorar la calidad de la madera y de la producción de frutos (castañas), obtener individuos resistentes a diversas enfermedades y con una buena adaptación al medio, y conservar una amplia diversidad genética de las especies. El Centro trabaja principalmente con el pino del país (Pinus pinaster), con el pino insigne (Pinus radiata), con el castaño y con el cerezo, especies todas ellas que se identificaron como de mayor interés para la investigación pública. Sus esfuerzos se enfocan en primer lugar en la mejora genética de las especies, de cara a poner a disposición de los viveros forestales gallegos plantas más productivas y que ofrezcan mayor calidad. En castaños, se estudia tanto el aprovechamiento mixto madera-fruto como un aprovechamiento solo para fruto, determinándose los patrones y las variedades recomendadas para cada zona de Galicia. En los pinos y en el cerezo, las investigaciones tratan de obtener mayores volúmenes de madera, con fustes más rectos y con menos nudos.

Huertos semilleros de pino. Uno de los últimos avances se obtuvo este año con el pino del país. El CIF de Lourizán logró la máxima calificación -material controlado- para dos nuevos huertos semilleros, uno ubicado en Gomesende (Ourense) y otro en As Neves (Pontevedra). Ambos huertos semilleros, que suman 2.600 árboles y más de 8 hectáreas, producen semillas sobre las que se puede garantizar una ganancia en crecimiento, rectitud de fuste y mayor distancia entre nudos, tres factores clave de mejora genética. El material controlado de Gomesende y de As Neves, que está a disposición del sector, ofrece mejoras significativas en comparación con los pinos convencionales de origen gallego y sin mejora genética. El crecimiento en volumen es entre un 3,5 y un 7,3% mayor; la rectitud del fuste mejora entre un 5,7 y un 17,1 por ciento; y la distancia entre nudos aumenta desde un mínimo del 5,6 hasta un 13,9%, según concluyen los estudios de Lourizán.

Clones mejorados de castaño y cerezo. En el caso de las frondosas, el CIF de Lourizán puso en los últimos años clones de castaño y cerezo a disposición de los viveros con el fin de que los propietarios puedan realizar plantaciones forestales con material de mayor crecimiento y resistencia a enfermedades. El sector dispone así de dos clones de cerezo y de 16 de castaño en la categoría cualificado, así como de otros 16 de castaño en la de controlado.

Tratamientos silvícolas. “Al tiempo que se mejoran genéticamente estas especies, estamos haciendo ensayos de campo para comprobar cuáles son, desde el punto de vista de la gestión sostenible, los tratamientos silvícolas más adecuados para este material de alta productividad”, explica el director del CIF de Lourizán, Enrique Martínez. “Parte de los ensayos que está desarrollando Lourizán funcionarán también en el futuro a modo de parcelas demostrativas, para mostrarle en campo a los propietarios forestales la potencialidad de una buena genética combinada con la aplicación de una correcta silvicultura” precisa Enrique Martínez.

Biodiversidad genética. Con independencia del material mejorado que se le está ofreciendo al sector a través de los huertos semilleros y de los clones, el CIF de Lourizán, dentro de su programa de mejora genética, conserva, de cada una de las especies, poblaciones que garantizan su diversidad genética y que pueden servir en un futuro para nuevas líneas de investigación.

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